UN HOMBRE MADURA CUANDO ENTIENDE QUE NO TODAS LAS PUERTAS CERRADAS...
SON UNA PÉRDIDA
Algunas puertas que se cierran no son castigos. Son formas de protección que solo el tiempo permite comprender.
Uno de los aprendizajes más difíciles en la vida de un hombre es aceptar que no todo aquello que se va era realmente para él.
Muchas veces sufrimos por puertas que se cerraron, sin entender que algunas despedidas estaban evitando heridas mayores.
Cuando una puerta se cierra
Que terminó antes de causar más dolor.
Que no funcionó, pero dejó aprendizaje.
Que quizás no era el camino correcto.
La pregunta cambia con la madurez
Un hombre inmaduro pregunta:
Un hombre que ha aprendido pregunta:
El tiempo revela lo que las emociones ocultan
Cuando estamos apegados a algo, solamente vemos aquello que queremos conservar.
Pero con el tiempo podemos descubrir que aquella puerta cerrada evitó un dolor mayor.
Aceptar también es madurar
La madurez no significa que nada duela.
Hay despedidas difíciles, cambios inesperados y momentos donde aceptar la realidad requiere mucha fortaleza.
Pero también significa confiar en que un final no siempre representa una derrota.
Está evitando que entres en lugares donde tu corazón no encontraría paz.
Aprender a soltar
Un hombre que crece deja de perseguir lo que decidió irse.
Deja de luchar por lugares donde no es valorado.
Deja de buscar respuestas en personas que ya tomaron otra dirección.
Porque entiende que su valor no depende de quién lo acepta o quién lo rechaza.
Fueron protecciones que solamente el tiempo pudo revelar.
Y cuando un hombre aprende eso, deja de mirar atrás con tristeza y comienza a caminar hacia adelante con paz.


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