UN HOMBRE DEJA DE TEMERLE AL FRACASO...
CUANDO ENTIENDE QUE LA ÚNICA DERROTA ES RENDIRSE
Fallar no significa perder. Rendirse significa abandonar la posibilidad de lograrlo.
El fracaso es una palabra que muchas personas temen porque la relacionan con perder, equivocarse o quedar atrás.
Pero con el tiempo un hombre aprende una verdad importante: fallar no significa estar derrotado.
La verdadera derrota
La derrota no ocurre cuando algo no sale como esperaba.
La verdadera derrota ocurre cuando una persona decide abandonar sus sueños, dejar de luchar y convencerse de que ya no vale la pena intentarlo.
Puede convertirse en experiencia.
Puede convertirse en aprendizaje.
Puede fortalecer el carácter.
Todo hombre que construye algo importante ha fallado antes
Pero cada experiencia dejó algo valioso: conocimiento, madurez y preparación.
La diferencia está en continuar
La vida no siempre recompensa al que nunca se equivoca.
Muchas veces recompensa al que tiene la disciplina de continuar cuando otros abandonan.
pero nunca podrá quitarte lo aprendido durante el camino.
El valor no depende de ganar siempre
Un hombre madura cuando entiende que su valor no está únicamente en sus victorias.
Está en su capacidad de levantarse.
Está en trabajar cuando nadie observa.
Está en corregir sus errores y tener la valentía de comenzar nuevamente.
Una caída no define tu destino
Un error no define quién eres.
Un momento difícil no define toda tu historia.
Mientras exista voluntad para levantarte, todavía existe una posibilidad.
Lo destruye rendirse y dejar de creer en aquello que todavía puede construir.
La única derrota definitiva es dejar de intentarlo.


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