-Hermoso día, ¿verdad?

Salmo 118:24
Este es el día que hizo Señor; nos gozaremos y alegraremos en él.

Salmo 145:2
Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.

El día empezó muy mal. Me quedé dormida y llegué tarde al trabajo. Todo lo que sucedió en la oficina contribuyó a mi ataque de nervios. Para cuando llegué a la parada del autobús en mi viaje de regreso a casa, tenía un gran nudo en el estómago.

Como de costumbre, el autobús llegó tarde.... y atestado. Tuve que ir de pie en el pasillo. Mientras el bamboleante vehículo me lanzaba en todas direcciones, mi depresión se hacía más profunda.

Entonces escuché una voz grave que salía del frente:
-Hermoso día, ¿verdad?

Debido a la aglomeración de público, no podía ver al hombre, pero podía escucharlo mientras seguía comentando el panorama primaveral, llamando la atención hacia cada punto importante que se avistaba: esta iglesia, ese parque, aquel cementerio, la estación de bomberos. Pronto todos los pasajeros estaban mirando por las ventanillas. El entusiasmo del hombre era tan contagioso que me sorprendí sonriendo por primera vez ese día. Llegamos a mi parada. Maniobrando hacia la puerta, eché un vistazo a nuestro "guía": una figura regordeta con una barba oscura, que usaba espejuelos oscuros y llevaba un delgado bastón blanco.

La diferencia entre lo Ordinario y lo Extraordinario.

Una maestra de Oregón fue a una tienda Nordstrom para comprar un folleto de un dólar de cómo enlazar bufandas.

La empleada le dijo que los folletos se habían agotado. Cuatro semanas más tarde, la maestra revisó su correo y, para su sorpresa, observó que le habían enviado dos folletos en forma gratuita.

Este gesto la convirtió en una clienta fiel de Nordstrom, aunque el negocio no tenía lo que ella quería la primera vez que fue.

Sin embargo, esa no es toda la historia. No existe una tienda Nordstrom en la ciudad donde vive la maestra. Ella manejaba doscientos cincuenta kilómetros de ida y vuelta para comprar en ese negocio que se tomó el tiempo y la molestia de compensarla por el hecho de no tener un folleto simple y barato.

A veces no podemos dar a nuestros clientes o compañeros de trabajo lo que quieren con exactitud. Pero la forma de actuar para arreglar un error o una omisión puede crear tal sentido de lealtad y satisfacción que el cliente sentirá como si hubiesen cumplido con su pedido.

¿Qué recuerdan los clientes de usted del momento en que no pudo cumplir con un pedido? ¿Solo que no pudo proveerles lo que querían? ¿O quizá, la forma creativa y servicial en que cambió la situación en positiva?

La diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario es ese pequeño extra.

Gálatas 6:9
No nos cansemos , pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

“Si, se puede”, deja de ver tus debilidades y comienza a ver tus fortalezas. Si quieres alcanzar tus sueños necesitas desarrollar tus talentos y des

La historia cuenta sobre un huevo de Águila que se cayó de su nido y fue a parar a un gallinero.

Una gallina al ver al huevo abandonado se decidió a empollarlo y a los días nació un polluelo. Este polluelo era bastante más grande que sus hermanos, mucho más grande y era objeto de burla de todos por eso. Sus patas eran demasiado grandes para escarbar la tierra y su pico demasiado grande para cazar insectos.

Esto lo hacia muy desgraciado. El se sentía el pollo más infeliz del mundo. Su vida era solitaria porque nadie se atrevía a ser amigo de aquel gigantón bueno para nada. Un día un águila pasó por el lugar y le extrañó lo que vio así que decidió descender para comprobar que sus ojos no lo estaban engañando. Allí, muy cerca de él estaba un ejemplar de Águila adulta de un porte verdaderamente sin igual. Con voz tímida le preguntó, ¿Y tú, que haces entre esas gallinas y esos pollos? El águila-pollo, asombrado y temeroso de que semejante hermosura de Águila le dirigiera la palabra a él (el más feo de los pollos), le respondió: y donde más quieres que esté, soy un pollo y estoy donde ellos están. El Águila, le dijo, ven conmigo a la laguna…y el águila-pollo lo siguió. Ahora asómate al espejo de agua….El águila - pollo no podía creer lo que sus ojos veían. Abrió sus alas y se maravilló de lo robustas y hermosas que eran. Entonces llorando dijo: he sido un águila toda mi vida y no me había dado cuenta… Amigo, no seas como esta águila que vivió gran parte de su vida como un pollo cuando su destino era remontarse en las alturas. No dejes de soñar, ten fe en Dios y espera en El para la dirección de tus pasos. Busca ayuda en poder conocer los dones y talentos que Dios te ha dado. Date cuenta de lo que esta faltando a tu vida y declara: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” SI, SE PUEDE

EL TESORO ESCONDIDO

Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.



EL TESORO ESCONDIDO



A punto de acabar su vida, quiso un labrador dejar experimentados a sus hijos en la agricultura.

Así, les llamó y les dijo: "Hijos míos, voy a dejar este mundo; buscad lo que he escondido en la viña, y lo hallaréis todo".

Creyendo sus descendientes que había enterrado un tesoro, después de la muerte de su padre, con gran afán removieron profundamente el suelo de la viña.

Tesoro, no hallaron ninguno, pero la viña, tan bien removida quedó, que multiplicó su fruto.

El mejor tesoro siempre lo encontrarás en el trabajo adecuado.



La viña de la que se habla bien puede ser la vida misma, y el labrador experimentado es Dios. El nos deja como herencia la viña para que busquemos en ella los tesoros de la familia, del amor, de la paz, de encontrarnos con El.

Pero nosotros no nos damos cuenta de ello y vamos en busca de otras cosas que a nuestro parecer tienen más valor: trabajamos como burros por un mejor salario y abandonamos la familia, nos enredamos de relación en relación pero no encontramos el amor, nos involucramos en mil y una actividades y perdemos la paz de estar quietos por un momento y disfrutar de un atardecer en la playa, nos aferramos a una religión llámese católica, evangélica, musulmana, etc y no encontramos a Dios en ella porque lo buscamos de la forma equivocada.

Esforcémonos por buscar lo que realmente vale la pena: la vida eterna en Cristo Jesús y la bendición en esta vida de ser hijos del Rey de reyes y Señor de señores.

SEMILLAS

SEMILLAS



Gálatas 6:7 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

Eclesiastés 11:6 Siembra tu semilla en la mañana, y no te des reposo por la tarde, pues nunca sabes cuál siembra saldrá mejor, si ésta o aquélla, o si ambas serán igual de buenas.



Un joven soñó que entraba en un supermercado recién inaugurado y, para su sorpresa, descubrió que Jesucristo se encontraba atrás del mostrador.

- ¿Qué vendes aquí? - le preguntó.

- Todo lo que tu corazón desee - respondió Jesucristo.

Sin atreverse a creer lo que estaba oyendo, el joven emocionado se decidió a pedir lo mejor que un ser humano podría desear:

- Quiero tener amor, felicidad, sabiduría, paz de espíritu y ausencia de
todo temor - dijo el joven-. Deseo que en el mundo se acaben las guerras, el terrorismo, el narcotráfico, las injusticias sociales, la corrupción y las violaciones a los derechos humanos.

Cuando el joven terminó de hablar, Jesucristo le dice:

- Amigo, creo que no me has entendido. Aquí no vendemos frutos; solamente vendemos semillas.



Cuando sucede una tragedia casi siempre miramos hacia arriba buscando al culpable celestial: Dios, cuando tenemos una bendición difícilmente nos acordamos de El. No digo que lo hagamos todos, pero en mas de una ocasión nos ha pasado. Y es que Dios nos ha concedido el don de administrar nuestra vida, nuestros bienes, nuestros hijos, nuestro trabajo, etc. El resultado dependerá de nosotros, de todo aquello que hemos sembrado.

Deseamos paz en nuestra ciudad, pero nosotros no la tenemos en nuestra familia, deseamos justicia en el gobierno, pero nosotros no somos justos con los que están a nuestro alrededor.

Siempre es bueno desear mejores cosas, pero no basta solo con desearlas, hay que sembrar: sembrar unidad familiar, sembrar comprensión en el matrimonio, sembrar honestidad en los negocios, sembrar tiempo en tus hijos, sembrar en la obra de Dios.

Recuerda: Cada día siembra semilla de esperanza; abre tu corazón a Jesús para que El siembre su semilla de vida eterna.