HAY HOMBRES QUE PIDEN PAZ...
PERO SIGUEN ALIMENTANDO LO QUE LES ROBA LA TRANQUILIDAD
La paz no solamente depende de lo que ocurre afuera. También depende de aquello que permitimos dentro de nosotros.
Muchas personas desean una vida tranquila, pero pocas se detienen a analizar si sus propias decisiones están construyendo esa tranquilidad o destruyéndola lentamente.
A veces no es el mundo exterior lo que nos quita la paz. Son los pensamientos, hábitos, relaciones y decisiones que seguimos manteniendo.
La contradicción de buscar paz
Hay hombres que desean descansar, pero siguen cargando preocupaciones que ya deberían haber soltado.
Buscan estabilidad, pero regresan constantemente a lugares, personas o comportamientos que les generan caos.
Pero mantienen conversaciones que desgastan su energía.
Pero continúan aferrados a heridas del pasado.
Pero siguen repitiendo los mismos patrones.
Hábitos que roban la paz
La paz requiere decisiones
A veces la paz significa alejarse.
A veces significa perdonar.
A veces significa cambiar nuestra forma de pensar.
Y algunas veces significa aceptar que ciertas personas pertenecieron a una etapa que ya terminó.
La madurez también es saber soltar
No toda provocación merece una respuesta.
No toda discusión merece nuestra energía.
No toda pérdida significa fracaso.
Hay batallas que se ganan cuando decidimos no participar en ellas.
¿Esto que estoy haciendo me acerca a la vida que quiero...
o me mantiene atrapado en la vida que quiero dejar atrás?
La tranquilidad no es algo que simplemente encontramos. Es algo que construimos todos los días con nuestras decisiones.
La paz comienza cuando dejamos de alimentar aquello que nos destruye, protegemos nuestra energía y elegimos relaciones que aportan bienestar.
También debemos tener el valor de abandonar todo aquello que nos impide vivirla.


No hay comentarios:
Publicar un comentario